viernes, 6 de enero de 2012

Redescubriendo Cuicuilco, joya cultural del sur

Cuicuilco no es sólo una referencia del sur de la Ciudad de México, tampoco el nombre de una colonia de modernas unidades habitacionales... Cuicuilco, la civilización; se inició en el Preclásico Tardío asentándose en el confín sur del Lago de Texcoco y fungió como el más grande centro ceremonial y religioso de Mesoamérica, inclusive por encima de la célebre Teotihuacán.

De Cuicuilco se desconoce mucho, sobre todo por la dificultad de las investigaciones, ya que en algunos puntos, una capa de piedra volcánica de más de 15 metros de altura recubre los vestigios de esta misteriosa civilización. Sin embargo, y a pesar del reto impuesto por el volcán Xitle en el año 50 A.C; de lo que sí están seguros los expertos, es que Cuicuilco fue mucho más que una pirámide de base circular, pues todo indica la existencia de una gran necrópolis con tumbas en forma de botellón y grandes montículos que dan pauta a la importancia cultural y religiosa de esta civilización.


En la actualidad, gracias al esfuerzo conjunto del INAH y el Patronato de la Ruta de la Amistad; es que se ha originado una nueva investigación que permita adquirir mayor certeza de las magnitudes de la importancia de Cuicuilco para la historia de nuestro país.

Y el Disco Solar...

Enclavado en el umbral histórico de las Olimpiadas de México 1968 yace el “Disco Solar” célebre monumento de aquella épica Ruta de la Amistad que propició la creación de esculturas magnánimas que buscaban fortalecer las relaciones entre países para aquella justa olímpica desarrollada en nuestro país.

El “Disco Solar”, obra símbolo de la Plaza de las Naciones dónde se izaban las banderas de los países que ocuparon Villa Olímpica durante la gesta olímpica; es también emblema de la relación Bélgica-México y por supuesto un estandarte de la delegación Tlalpan.



Actualmente, la obra del escultor belga Jacques Moeschal está siendo restaurada gracias a un proyecto de sustentabilidad ecológica que comparten el INAH, la SEP, la delegación de Tlalpan, la embajada de Bélgica, el patronato Ruta de la Amistad y algunas otras empresas.

El proyecto cultural y ecológico además de restaurar un ícono de la delegación, busca rescatar el teatro al aire libre para su uso en actividades culturales y que en años pasados se habría cubierto de maleza y pobredumbre por falta de mantenimiento. Sin embargo, lo más relevante del proyecto, es la remoción de piedra volcánica de la zona denominada como Cuicuilco B y así generar nuevas investigaciones geofísicas y antropológicas que permitan conocer más sobre el basamento de una pirámide que afirman los expertos data de hace más de 2 mil 300 años.

Aunado a ello, Daniela Pérez Fernández del patronato Ruta de la Amistad A.C comentó:“Con la UNAM, el Patronato hará la limpieza de tierra, se resembrarán las plantas originales del Pedregal y se buscará unir la zona A de Cuicuilco, la zona B, el trébol de Insurgentes y Periférico que va a albergar nueve esculturas de la Ruta así como un corredor cultural-verde desde Cuicuilco hasta la UNAM”.
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jueves, 22 de septiembre de 2011

La Tiranía Democrática

Las víctimas no sólo fueron los que votaron por López Obrador, los huérfanos de la democracia no sólo fueron esas huestes “izquierdosas” y “lacerantes”, los aniquilados somos todos; no sólo los designados y resignados “pobres”, también los acaudalados y los clase medieros, los que creímos en la incipiente democracia cuyo nombre es sólo hojarasca de verano, cliché electorero, un siempre anhelo pendenciero… 
 
La infamia del 2006 fue elipsis de tiempo, se obvio la elección como tal, se des contabilizaron votos, es decir desprovisto de significado, el sufragio de cualquier ciudadano mexicano tomó una nueva connotación, el de un artilugio, de un juguete y símil para enarbolar la farsa de la democracia…


Cuando el sufragio pierde valor ante una designación arbitraria, impúdica y deleznable, la democracia muere. Ese sistema cuestionado en ocasiones pero también alabado por su intrínseca justicia y su inherente remisión a la equidad, dista de poder consagrarse en el sistema tripartita hegemónico que conocemos.

Mandoki pudo exhibir las controversias desatadas a partir del fraude que carcomió la identidad de un pueblo en 2006,un pueblo ávido de un cambio sustancial en el rumbo de su desarrollo social, político y económico.


 Dicha historia se repitió como con Manuel Bartlett en 1988 cuando la  izquierda siempre dilapidada por la incursión del neoliberalismo, vio mermada su ascensión al poder con la célebre caída del sistema de votos cuando Cárdenas lideraba las encuestas preliminares. Ahora, en 2006 no fue sólo la derrota del caudillo “rojillo” que buscaba la cúpula del poder para otorgar una nueva perspectiva social al país, sino la derrota de la insignificante democracia que Fox, unos años atrás parecía reivindicar después de más de 70 años de la dictadura perfecta.

Cómo sabemos todos, la historia se repite, se recurre al error, a la premisa falaz, al tropezar con esquemas aparentemente nulificados a priori; en 2006 se exhibe la incapacidad del presidente en turno por apartarse del escenario político del momento, y no interferir con argucias banales en el sufragio del electorado. 

Qué decir de los compadrazgos y nepotismos, cuándo un familiar directo de Felipe Calderón contabilizaba votos y ofrecía estadísticas cercanas que buscaban ayudar al candidato blanquiazul.

No podemos olvidar que en aquél año, las artimañas de Fox sonsacaron a su acérrimo rival, protagonizando una lucha desencarnada por evitar la creciente popularidad de quien osaba escarmentar contra los grandes empresarios, no por argüir en contra de éstos por su innegable importancia en labores económicas y sociales, sino por delimitar el ultraje de estos en la evasión fiscal y hacendaria que han consumado por décadas. El desafuero era necesario pero también martirizó a López Obrador quien a pocos días de la elección mostraba según cifras oficiales, una clara ventaja sobre su más cercano perseguidor, Felipe Calderón Hinojosa.

La democracia se veía fracturada, a unos días de la elección, ninguna de las tantas técnicas ilegales que se usaron contra López Obrador funcionó realmente, ni los spots desacreditadores, la restricción de tiempo al aire en medios o la tenaz y siempre abierta declamación de Vicente Fox contra el populismo del tabasqueño.

Cabe recordar que la incipiente democracia se veía supuestamente respaldada por un órgano superior llamado IFE, el Instituto Federal Electoral cometió un sacrilegio al venderse a los intereses ajenos, denegar la contabilización de votos posterior a la elección y la misma propuesta del sector afectado de repetir las elecciones justo como había sucedido con el gobierno de Piñera en Costa Rica previamente.
La negación fue rotunda por parte del gobierno de Calderón, auspiciada por el poder fáctico del ala triunfal empresarial y por supuesto, el mutis y negada intervención del IFE en cuestiones básicas de transparencia en una elección marginal que tenía todos los argumentos para determinar con lupa y después de varios meses, la validación de la elección consabida.

La inexistencia empírica de la democracia no empata con el silogismo de su teoría más explícita, es decir la ateniense o bien su deformación representativa, ya que a pesar de que el voto se ejerce, tergiversar la decisión individual acomete la falta más grave dentro de un sistema aparentemente democrático cuya utopía es justamente el valor y peso de cada individuo.

Robert Dahl sostiene que en algún punto la democracia pudiera favorecer el nacimiento y consagración del sistema anarco-capitalista donde el gobierno resulta inexistente ante el avasallamiento del poder fáctico que comprende el sector empresarial y desde donde se jacta la nueva legislación corrompiendo los intereses de quienes no son esa minoría selecta, privilegiada y autoritaria que domina el espectro nacional. Sería interesante desmenuzar esto y analizar con calibre la posibilidad de que la elección de 2006 se sostuviera desde este imaginario dónde el neoliberalismo ya ha reducido a través del inmenso  poder de los monopolios, quienes deciden arbitrariamente el rumbo que debe conducir al país entero.
La consecución del fraude de 2006 reitero, no sólo priva de su cargo al legítimo Andrés Manuel López Obrador, sino que devela la tristeza y la frustración de un pueblo quien vive oprimido por intereses ajenos y que incluso cuando sus intereses se hacen notar a través del sufragio mayoritario, éstos ven su elección maniatada por la oligarquía. El proceso electoral de 2006, no sólo nos resume como experiencia el fraude, sino la amalgama de intereses que detrás del escenario coadyuvan con singular meticulosidad por impedir un sendero distinto al que beneficia al dichoso cuarto poder que nos domina.
La democracia representativa no funciona por dos razones fehacientes, en primera instancia, no fomenta la justicia y representatividad a través de sociedades dispares, inequitativas e ignorantes, pues predomina la influencia directa de grandes intereses que persiguen asiduamente la decisión individual y también colectiva de gremios que simplemente los lleve a preservar el poder.
La segunda razón es que una vez truncada la estrategia de dominio sobre el voto, el fraude es artífice inminente para conservar el “estatus quo” que delibera en nuevamente, la decisión de unos pocos.
Sea por ignorancia o por esgrimir contra el resultado final, la concatenación de intereses de una minoría poderosa es un lazo que estruja a la democracia y que no le permite siquiera ser lo que su semiótica nos refiere.
“Gobierno del pueblo para el pueblo, o lo qué es actualmente, gobierno de la minoría a través de la mayoría”.



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sábado, 6 de agosto de 2011

San Juan Chamula, sincretismo exuberante

Sólo basta sacudirse la inquietud y hacerlo, plantarse en la misteriosa comunidad de San Juan Chamula, pueblo colindante de San Cristóbal que viste su fama en el sincretismo religioso, ahí dónde se matizan las creencias y las religiones se entrelazan en un acertijo para los asiduos visitantes.

Con una iglesia de gran tamaño, vestida de madera, esencialmente pino, San Juan Chamula nos remite a un poblado enclavado en un valle chiapaneco, entre montañas y mercados, entre la desazón de la pobreza y la curiosidad foránea, ahí yace un pueblo autónomo cuyos jerarcas visten como los ciudadanos, su poder es aislado al gobierno de la entidad, sus párrocos necesitan anuencia social para siquiera declamar su evangelio…



Ramas de pino se cuelgan y bifurcan con cruces verdes que rodean el poblado, lo colman con un olor agradable, místico, inusual, una verbena de aromas, un sacrilegio remitirlo a una fotografía.

Según se dice, cualquier que ose perpetrar la esencia de la identidad de algún ciudadano de San Juan Chamula a través del uso de una cámara, podría llegar a ser arrastrado, encerrado, excomulgado o simplemente apaleado hasta su destierro por las consignas mismas que la autonomía del poblado permite.
Aprovechando la interminable visita de extranjeros a sus lares, en la iglesia se manifiesta un letrero que exhibe la necesidad de pagar un importe único por completar la visita, a sabiendas que el misticismo en la Iglesia es un argumentos imperdible de la visita, ese esoterismo que sólo adentrándose al inmueble se puede presenciar.

Una vez dentro y con el bolsillo vacío por el uso práctico respaldado por un neo-neoliberalismo, la mágica del lugar recubre las paredes, cubiertas de madera, el techo también de su mismo calibre. Aquí hay  santos de todos tipos, colores y sabores para cada creencia. Aquí no se exime a nadie, todos pueden y deben rezar al santo de su devoción, postrando velas con inconfundible meticulosidad y orden. Obsesividad o no, las velas son cuidadosamente organizadas en rectas perfectas alineadas frente al altar de su santo preferido.

La peligrosidad por un error y chamuscar el encierro es latente, el suelo cubierto de ramas y hojas de pino, la estructura fundamentalmente de madera; todo hace de la visita un testimonio más completo, un vaivén de emociones y sentimientos.

Rezos, cánticos y aromas, destazadero de cuellos de gallinas, oraciones, plegarias, sollozos y lágrimas, todo un ritual de ingentes latitudes, un destello de la importancia de la fe y el poder que conlleva este mismo.
Dejemos San Juan Chamula con sus santos, su misterio y ese elixir  mágico-remedial venerado que es la Coca-Cola, esa bebida mística internacional que deambula por doquier como si hubiese hecho un pacto diabólico. Se dice, el ingrediente que la hace oscura es complemento de creencias ancestrales en esta comunidad, y su gasificación matiza con el ritual del eructo para dirimir a entidades perniciosas…

Vaya que hay misterios en esta localidad y vaya que se comulgan los tiempos… 

Viro mi cabeza ya en el colectivo para presenciar un espectacular que me despide, uno que Coca-Cola ha regalado a su población consentida, a San Juan Chamula, esa comunidad que me dice hasta pronto con su misticismo estoico, esa autonomía excéntrica  que se mezcla desenfadadamente  con ese neoliberalismo avasallante que aprovecha cada rincón y espacio para magnificarse…
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viernes, 5 de agosto de 2011

Acteal, una perspectiva y otra realidad

Un viaje a Chiapas es insuficiente para develar las semillas del apaciguamiento revolucionario actual, la germinación de una lucha insatisfecha y la pugna por la autonomía y reconocimiento indígena.
Una travesía de apenas siete días al corazón de la insurrección zapatista no es sinónimo de verdad absoluta, pero sí un acercamiento visible de la realidad actual y los motivos desencadenantes del movimiento de los años noventa.

Enclavada en los altos de Chiapas, aún a dos horas y media de San Cristóbal de las Casas por un sinuoso y reticente sendero se ubica la comunidad de Acteal, la efigie del monumental problema por el cual atraviesa Chiapas en la actualidad, y lo explico en presente ya que todos recuerdan la terrible masacre que sufriera este pueblo en 1997 con el asesinato de 45 habitantes; sin embargo,  la peripecia sigue vigente a pesar de ver el detrimento de los años mozos del movimiento zapatista cuando lograron captación internacional en todo sentido, pero cual moda intelectual, dicho ideal de liberación y reconocimiento indígena quedó postrado en un esbozo de interés y en la insostenible venta de figurines encapuchados que sólo pregonan el éxito del neoliberalismo en el mismísimo seno del movimiento.


El día 22 de cada mes, en Acteal se celebra una misa para recordar la masacre que un grupo de paramilitares propició a su misma comunidad auspiciados por el Gobierno Federal  y Estatal de aquellos tiempos. Triste, lúgubre y desolador luce el panorama,  los habitantes muestran sus atuendos de gala, esos trajes típicos, folclóricos y distintivos atuendos en blanco, moteados en rojo y negro. Ellos lucen cabizbajos, meditabundos y esperanzados  en el retorno de la electricidad, esa que por lo general se ausenta misteriosamente cada celebración después de haber denunciado ante la CFE ridículos recibos de cuantiosas cantidades. 

En el recinto, ellos, los sobrevivientes permanecen serios  ante la ya consagrada visita de extranjeros, periodistas y estudiantes; y es que la realidad actual dista mucho de encontrar justicia, equidad, libertad y paz, valores insustituibles del grupo denominado Abejas, facción pacifista cuyo respaldo moral al EZLN les costó en 1997 la desaprobación federal y en consecuencia la vida de 45 de sus habitantes, algunos de ellos aún permanecían en el vientre materno.

La misa se viste con cánticos regionales, danzas coloquiales y una búsqueda de alivio constante, una misa la cual el párroco Marcelo argumenta es fuente inspiracional para continuar en la lucha por el reconocimiento indígena, afrenta por un mejor porvenir de comunidades tzotziles, tzeltales y lacandonas. 

Sin embargo la misa se ve soslayada con la liberación de los presuntos culpables en 2009, los paramilitares redimidos después del proceso irregular según dictaminó la Suprema Corte de Justicia, han encontrado en el CIDE y sobre todo en  intelectuales como Héctor Aguilar Camín, un respaldo suficiente para volver a Acteal pese al miedo y desprecio comunal, aceptando 5 hectáreas a su retorno aunado a una casa propia, situación  que luce con claros tintes electoreros…

En entrevista, el padre Marcelo, cuyo cariñoso pseudónimo nos remite a llamarlo simplemente “Mache”, nos comentó en reciente viaje, la artimaña política por tergiversar la verdad y así debilitar a la misma, argumentando que el retorno de los paramilitares reconocidos como culpables por los mismos sobrevivientes, mantiene en jaque la integridad de la comunidad. La mentira se cierne en las anécdotas cuando se argumenta que rezaban cuando fueron cobardemente acribillados o peor aún, cuando se minimiza y con eufemismos se argumenta que los asesinados fueron obra y magia de una disputa regional por diferencias ideológicas… La realidad es que fue así, sólo con la diferencia de saber que una ideología era sostenida desde Los Pinos…
 Azotados por una verdad inconclusa y demeritada, el jerarca religioso asume su rol dentro de la comunidad, aseverando que es el evangelio el cual mantiene los lazos comunales fuertes y estables, brindando unión y esperanza a un pueblo dividido que según se dice, tiene una esfera tripartita: Un Acteal dominado por el grupo pacifista “Las Abejas” , cuyo pseudónimo dicen  proviene de la analogía directa con el insecto, el cual no es agresivo por naturaleza, sino en consecuencia…

En segundo y tercer plano, aparecen  el Acteal Priista, dominado por el avasallamiento del partido político y el Acteal Zapatista, ambos con diferencias magnánimas que propician inestabilidad y un clima insufrible dentro de la región.

Al continuar con la entrevista, Marcelo sentenció con lo inevitable; explicó que ha sufrido más de 3 atentados en su contra pero sabe que su lucha es la unificación, la paz y el levantamiento de una voz indígena ante las vejaciones y difamaciones con las cuáles se enfrenta día a día.

Para concluir la visita, un servidor acudió al lugar dónde se homenajean a los caídos, dónde fueron enterrados los mártires de Acteal, esos que son combustible de lucha para la comunidad entera, elixir de revolución esgrimirían algunos. Entre rezos y pancartas, en las húmedas catacumbas y con la tempestad encima, la cordialidad no es excedente y tanto visitantes como habitantes de Acteal, son invitados al comedor principal para deleitarse con un apacible gusto culinario con un poco de frijoles, arroz y agua de guayaba.
Una vez terminada la visita, quedan en la mente las palabras, las atenciones, el histórico lugar que desencadenó una lucha y por supuesto los vientos de la masacre…

Y es que aún allá arriba, lejos de la celebración y escondida entre maleza y coníferas, se asoma una casa con el inconfundible escudo priista vigilando a la lejanía.  Esa pertinaz bajeza de 1997 sabemos a quién atribuirla… es a ese partido que deleita su retorno a la cúpula del poder esperando reiniciar la cacería…
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lunes, 20 de junio de 2011

Profesiones vemos, a juzgar procederemos

¿Cuántas veces hemos escuchado la recalcitrante indagación sobre el sendero profesional de alguien más? ¿Cuántas veces hemos sido nosotros ese mismo remitente que desdeña a destajo?  



Siempre persistente, esa lacerante burla colmada de estereotipos, estigmas y risa sardónica, nos corroe en sociedad como un cáncer competitivo que no encuentra alivio en el lógico entendimiento de las distintas capacidades humanas, de los  versátiles gustos, predilecciones e incluso, en el estricto apego funcionalista; de saber que toda carrera profesional y todo trabajo en sociedad es necesario para el ensamblaje del marco laboral nacional.

No se haya la discriminación exclusivamente en cuestiones de género, orientación sexual o poder adquisitivo, sino que dicho fenómeno se filtra;  auspiciado por  los factores anteriores, en la selección profesional de cualquiera de nosotros.

Nos vemos encasillados a la selección profesional por distintos pesos, vaticinamos como auténticos eiségetas  el porvenir de cierto rubro y enarbolamos pronósticos de éxito causando con ello que las preferencias se vean delimitadas desde un inicio. Ya dentro de una carrera considerada “poco trascendente” o bien “sin futuro lucrativo”, la crítica social es severa e infatigable.

Ingenieros dilapidan con fastuosa arrogancia la ambigüedad de las humanidades y a su vez, las ciencias sociales demeritan con sendos reproches la capacidad reflexiva de los considerados “autómatas” que presumen matemáticas elevadas y arremeten con insufrible ortografía en contra de las palabras.
Muchas carreras profesionales guardan un halo de respeto somero en sociedad, por lo general aquellas que involucran una memoria privilegiada o bien un manejo sofisticado de las matemáticas más excepcionales.
Sin embargo aquellas que quizá no solicitan tiempos extraordinarios o prescinden de conocimientos técnicos o matemáticos, muchas veces encuentran su éxito en la psicología, interacción social o el arte, siendo minimizados por padres de familia, compañeros y sociedad en general, asumiendo prioridades inexistentes que cercenan la convicción individual y forjan ideas preliminares sobre tal o cual preferencia profesional.
Considero menester indispensable poner ojo clínico ante este fenómeno que no sólo discrimina al profesional, al graduado que percibe todo en su contra, sino también al futuro artista, al investigador, al geólogo, al comunicólogo o al mismo teólogo o filósofo; todas ellas profesiones esenciales para el desarrollo del país, claro está en distintas áreas que no por ello descartan su matización. 

Buscar un encuentro profesional y entrever posibilidades de vinculación entre profesionistas es hallar en la otredad a un compañero que desde su propia cosmogonía aportará a una empresa, causa o proyecto.
En la idiosincrasia mexicana, la discriminación existe a través del miedo y la ignorancia, basta sabernos diferentes para argumentar en contra y similares para competir…

La próxima vez que en una fiesta o reunión indague sobre el giro profesional de alguien más, busque con ahínco juzgar más allá del estereotipo; manténgase; si verdaderamente lo está,  interesado en el trasfondo, convicciones y aspiraciones de la persona que frente a usted podría ser su próximo compañero de trabajo, aquél que complementará su esfuerzo y podría enseñarle alguno que otro conocimiento que usted ha dejado añejar en el sendero de la vida…
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martes, 14 de junio de 2011

Marchando contra la idiosincrasia

Un errado comentario levantó un apaciguado grito que permanecía enjuto y dócil en sociedad.
El gobernador de Jalisco sentenció con equívocas palabras una advertencia a la comunidad femenina de nuestro país. “Ellas los provocan…” Las mini-faldas y escotes provocativos son invitación formal a la violación y vejación sexual en las mujeres…”

En realidad… sí lo son.  Una ironía aplastante si consideramos y aceptamos que el machismo en México es de altas latitudes; en consecuencia, esperar que la indumentaria provocativa femenina no sea motivo para incitar al energúmeno del macho mexicano es un error flagrante. 

Por supuesto que esta situación es denigrante y alarmante, sin embargo el problema radica en la idiosincrasia de este país, forjada por siglos en el  albur “jocoso”, en los piropos desquiciantes y en la poca aceptación de los valores femeninos.  Cabe recalcar que estuve en la marcha denominada “De las putas”, me llamó la atención el movimiento y percibí más que un halo de recriminación al mismo gobernador, un clamor popular en contra de la idiosincrasia del macho mexicano, a ese que borracho golpea a su mujer, que despilfarra o ni siquiera percibe un salario, ese que cuando su mujer no está en casa le es infiel y alburea con orgulloso por su barrio a quien le permita, mujer, hombre o quimera…

 Foto: Paloma Oseguera Gamba

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martes, 24 de mayo de 2011

Hablando del subterráneo

Rápido, eficiente y decente, comparado con muchos otros sistemas de transporte “underground”en el mundo, el metro de la Ciudad de México es de altísima calidad. La arquitectura y dimensiones espaciales son idóneas, la comodidad de los vagones, egonómicamente hablando es correcta y las señalizaciones son las idóneas para el entendimiento de los pasajeros.

Pero entonces, ¿Qué pasa? ¿Que hace de la experiencia en el metro, un verdadero infierno para los pasajeros?

Si bien es cierto que la infraestructura del denominado metro  de la Ciudad de México es impresionante, sus conexiones entre  líneas son favorables y los trasbordos un hecho plausible; los fenómenos negativos en torno al metro de la Ciudad de México se resumen en la precaria educación que ni se intenta formar por parte de las autoridades, ni se desea asimilar por parte de los pasajeros.

La raíz de todo cuestionamiento en torno al sistema colectivo surge a través de la luz de la educación o en este caso la nula existencia de la misma. No podemos  prescindir de argumentar que la educación es un problema consabido, una falla medular en el Estado Mexicano que sin embargo, debe ser atacado por diferentes flancos  y en diferentes contextos para así  resolver la magna crisis que nos azota.

Bajo dicha perspectiva, cobra relevancia  la educación cívica, esa educación olvidada, postrada en anaqueles de la historia y dilapidada por intereses egocéntricos que el mundo del aquí y ahora demanda a todos nosotros los súbditos partícipes del mismo.


Vagones repletos sin vigilancia que regule la máxima cantidad de pasajeros, poca conciencia ciudadana por evitar  aglomeraciones y por supuesto limitada educación para entrever que en base a empujones no se convive, que ese anhelo de reto y “supervivencia” es en consecuencia una falta de respeto al otro cuando en una estación no se permite salir del vagón antes de entrar al mismo; todas cuestiones básicas que no dependen en lo absoluto de una evolución tecnológica sino una consciencia social mucho más arraigada.

Por supuesto no sólo la educación es factor, sino la permisible delincuencia que pulula gracias a la inoperancia judicial; vendedores  ambulantes que en teoría  no deberían seguir esgrimiendo con su insufrible letanía, o qué tal los energúmenos que haciendo caso omiso del señalamiento de asientos especiales para embarazadas, discapacitados o adultos en plenitud; esbozan cátedra cívica al aposentarse en el asiento prohibido.

Pero, ¿Qué me dicen de los inevitables grafitis en puertas, asientos y ventanas? ¿Qué me platican con respecto al incumplimiento de la misma lógica de saber que en las escaleras unos suben mientras otros bajan, ergo debe respetarse qué lado es para cada acción?

Mientras en nuestra vida no exista un ápice de educación y tengamos que realizar todo en base a coerción, prohibición o designios arbitrarios, nuestra sociedad continuará encaprichada en el individualismo y sentenciada a la ignorancia. 

Haciendo alusión a Martin Luther King, espero ver algún día que no necesitemos dividir vagones según el género, que los pasajeros que esperen un vagón puedan respetar en primera instancia a quien sale del mismo. Aún sueño el día en que la basura sea recogida, que se eviten escupitajos a destajo, que se respete la proxemia y que se procure a los más necesitados.

¿Cuándo dejaré de ver gente mayor, enferma y convaleciente pidiendo unos céntimos en el metro? ¿Cuándo se verá respeto a los discapacitados y la marea humana tendrá conciencia de su masoquismo?

Mientras tanto hemos de vivir usando un transporte subterráneo de altísima calidad en su infraectructura y servicio acompañado por un  infrahumano trato cívico bajo la complacencia de una autoridad  igualmente decadente.
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jueves, 19 de mayo de 2011

Derrocando el régimen partidista

Me desgasta pensar en las incongruencias sociales, esas que deben resolverse casi por unanimidad, por ser de cierta forma categóricos universales kantianos, que preceden de la razón práctica y también de la pura.
Nos sabemos desilusionados del sistema partidista, lo consideramos una bazofia, un nido de auténticos roedores interesados y de personajes insufribles para la política nacional y aún así...¿Qué hacemos y por qué seguimos entregando sufragios ininteligibles?

Sostenido desde el más puro espectro de la democracia y de su raíz utópica, siempre criticada pero también vanagloriada; ¿No somos nosotros, los ciudadanos dueños de nuestro destino nacional? ¿No somos nosotros, los que decidimos a quién ponemos como representante del pueblo, para el pueblo y por el pueblo? 

Si el término democracia aún alude a su gramema, entonces… ¿Por qué no exigir y consagrar un nuevo formato de representación popular que no tenga que filtrarse en las hediondas aguas de un partido político? ¿Por qué hemos de someternos al interés de la clase política nacional por preservar su “minita de oro” en lugar de apoderarnos de nuestras decisiones y exigir candidaturas ciudadanas?

Somos dóciles, cobardes e insensatos, incongruentes con nuestro pensar y accionar, sólo una voz tenue que manifiesta su inconformidad en palabras y que sumerge la cabeza en el asfalto buscando soluciones dionisíacas al dilema.

Requerimos que las plumas del país no sólo marchen, requerimos que el pueblo se una contra la mafia fáctica que dilapida la sumisa voz que de vez en vez se percibe pero que internamente prende brasas en nuestro corazón.


Levantamos la voz carajo, que este país nos pertenece a todos y no sólo a un esbozo de líderes que no permiten algo tan obvio como necesario, la verdadera y auténtica representación popular.
Requerimos candidatos ciudadanos que no tengan matices tricolores, que no ostenten a partir de un sol o de un yunque, ciudadanos capaces de construir y proponer a través de su propia esencia, comandados por el tenor de la necesidad de un pueblo.
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Recobrando la memoria revolucionaria

¿Habrá expirado ya el opresor ancestral de pueblos, intelectuales y revoluciones?
 ¿Yacerá  inerte entonces el eterno tricolor opresor, edificado por columnas de élites desgarradoras, usureras y desenfadadas?

¿Habremos finalmente y felizmente abrazado la consecución de ideales democráticos nacionales y  envolventes?

No, no hemos abrazado nada más que nuestra propia angustia y por tristeza aquí no hay margen de error. El simple desencanto de mis palabras es inconformidad y guía; un suplicio de melancolía por permear en mi patria un inconfundible gesto de irrelevancia comunal, de una indiferencia cautivadora, y un inocuo espectro revolucionario.

Los tiempos de infranqueables convicciones y plenitud cognitiva han desaparecido, la otrora inestabilidad no permanecía enjuta y dócil como ahora, sino voraz, propositiva y lacerante; un remolino de insospechadas teorías, de una izquierda convencida, motivada por gestos de justicia y libertad. Es decir, muecas de juventud que denotaban coraje por un cambio sustancial, labrado en puños de tinta magenta de imprentas clandestinas… Una ávida necesidad por equidad y esperanzadora parsimonia…

¡Qué lejos han quedado los sacrificios, los mártires  y las incesantes y proclives inconformidades sociales!


Ahora se devela la indiferencia, se es testigo de la poca sincronía, se confunde el hecho con el desecho, el demagogo con el caudillo y el olor a zozobra se entrelaza con la etapa anal del capitalismo exorbitante, del mercantilismo innecesario, del boicot hacia aquellas pocas voces juglares que se aferran a exhibir monopolios  y desnudar a aquel poderoso santurrón de los medios, al hipócrita creador de una mafia satelital y a un congreso dilapidado de dudas e intereses ajenos a su mismo deber…

¿Dónde se haya la libertad de prensa cuando se minimizan los datos, se infiltra la decoración en un hecho y se convierte en escarnio político?
¿Qué sucede realmente en Juárez, Chiapas, o en el Golfo?

¿Quién dictará sentencia al presidencialismo neoliberal actual, blanquiazul y dictatorial de ahora como en antaño durante setenta años?

Las luces del periodismo lucen apagadas y maniatadas  a través de un soporífero que apacigua y remite a concordias fatuas entre la información que requiere un pueblo y los recalcitrantes egocentrismos de gobiernos ineptos y escurridizos.

¡Quién fuera  
Scherer para enervar las fauces del pueblo, ser caudal del intelectual y goce de nuestras voces!

Disueltos en playeras de ocasión, forjan ahora estampadas las memorias y pensares de insurrectos del 68, ondean ideologías a través de puerilidades que no se  acercan  a una noción fehaciente de una revolución ideológica verdadera. Jóvenes carentes de orgullo, mediocres, deshilachados; sin fuerza ni corazón de nuevos bríos…


Cada día soslayo con ansias de cambio los reportajes amarillistas colmados de intereses proselitistas, rehúyo a la mojigata postura de los medios, de periódicos de cristal que no condenan más de lo permitido y no se atreven a arremeter por un cambio en sociedad procurando lo honesto. 
Voces sí existen, pululan y divergentes se escuchan; pues en el panorama nacional intelectuales los hay,  pero  ahora falta astucia, voluntad y coraje para actuar en consecuencia…

Y entonces…

¿Quién exhibe los gastos malintencionados de quien juega con la estafeta nacional?
¿Quién entonces se atreve a describir los incumplimientos de nuestros jerarcas sin pretender exclusivamente un aplauso social sino aspirando sinceramente a  remover los escombros de gobiernos fallidos?

¿Quién entonces se muestra objetivo y realza la carencia de una izquierda valiosa contemporánea sin desentonar con su propio destino?

Nosotros, quienes sobrevivimos al silogismo de nuestro tiempo, quienes leemos, reflexionamos y discrepamos hemos de sacudir las entrañas que cimbran nuestra tierra. Nosotros quienes contrariados por la ineficacia de nuestros gobernantes e idolatría de nuestro pueblo, somos quienes hemos de empezar a calibrar los engranes de una nueva patria soberana de su propia sangre…

Y entonces…

Devolveremos al menos la chispa contra la inoperancia, sumergiremos la apatía de sexenios en un abismo donde en el olvido se resguardarán  nombres borrascosos de Ordaz, La Madrid, Salinas y Zedillo. Expropiaremos  la verdad con nuestras palabras y con el  fuelle interminable de nuestros corazones  frenaremos el despojo de nuestras libertades; aquellas que subliminalmente se han fatigado de ocio y desfalco  coadyuvando con la  inconformidad latente y la poca voluntad de nuestra gente.

Con el aroma de un nuevo intento, como quien el nihilismo procura, de quien sabe y degusta su momento en la historia, quien imagina, organiza y ejecuta la nueva brisa de nuestra memoria….
México desencantado espera paciente y sapiente de que pronto se borrará con auge, reivindicación y gloria, la cicuta  de una nueva generación que carbura hacia una nueva afrenta, una nueva república, buscando el sostén de una incipiente nación de éxitos, coraje y una vanguardia insoluta…
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El errado modelo neoliberal

Es prudente y preciso percatarnos de la gran inmundicia en la que vivimos rodeados y manoseados como diría un viejo adagio y una que otra canción de Gardel.
Vivimos en un mundo fatuo, repleto de necesidades banales e inexistentes en los planos verdaderos de nuestra esencia. Sometidos ante el yugo de una esclavitud en nómina y sacrificados ante la impotencia de una introspección verdadera.

Los aparatos ideológicos tanto del estado como empresariales, carcomen nuestra ávida necesidad de independencia; necesidad que de manera intrínseca debiese anexar al compendio marxista de necesidades junto a la alimentación, vestimenta y techo.
La independencia contemporánea ha sido prácticamente transformada erradamente en el término egocentrismo, desafiando así, una verdadera conciencia de nuestras más profundas necesidades y anhelos; para intencionalmente satisfacer las inseguridades de otros.

Y es que bajo el rigor del dogma social, de la letanía malsana de la insípida educación occidental, nuestros senderos habitualmente convergen en un estrés que desborda nuestras convicciones, horada nuestro tiempo e inhibe drásticamente sueños y añoranzas. Consecuentemente también reduce sistemáticamente nuestra independencia por realizar todo lo que verdaderamente queremos.

Todo argumento anterior, no tiene intención de menospreciar al neoliberalismo exacerbado y salvaje actual, pues sería un cliché innecesario ante la obviedad del hecho coercitivo que el capitalismo expide. 

En realidad, el enfoque es sobre el trabajo que la actualidad dista mucho del sentido lógico de su creación. Es decir, en antaño, la idea del trabajo convergía en saber que mientras hubiera trabajo habría menos labores  pues consecuentemente se habría reducido significativamente el peso sobre un área en específico.


Lamentablemente,  en el mundo contemporáneo la terminología del trabajo ya no es así y éste ha fomentado un mayor incremento de labores y de medios de producción, reduciendo drásticamente el tiempo por la investigación, la educación y la reflexión personalizada llamada independencia.

La secuencia de acciones del materialismo histórico, proclama que desde la aparición de la Revolución Industrial, en cuanto el nivel de producción superó a las necesidades del pueblo, los productores no buscaron más que el vil despilfarro y coerción social al anteponer una desmesurada e innecesaria producción de nuevas necesidades que consumieran la producción excedente y redundante que tornaría en negocio para algunos.

Es justo ahí donde el Estado debió interceder para regularizar y minimizar el impacto social que nunca entrevieron y que hoy con desgano, algunos reniegan como un absurdo.

Y es que niegan que las generaciones actuales son maniatadas , pero proclaman libertades inexistentes cuando pulula un inadmisible razonamiento que se inclina ridículamente por los valores materiales. Por ese Ipod con almacenaje perpetuo, o ese automóvil de reciente modelo que nunca podrá alcanzar su velocidad máxima en una ciudad atiborrada de obstáculos.

Esos necios actuales, también reniegan  y sostienen que el sistema funciona pese a la mimetización y reproducción sistematizada de medios  retrógradas esencialmente de consumo en televisión y radio evocando una alienación insatisfactoria para la evolución social de un país.

No obstante con ello, dichos energúmenos favorecen ideologías mojigatas dependientes de marcas, personas, días, precios y demás sinsabores tan simbólicos como diegéticos para que al final nuestra independencia y libertad existan únicamente en poder elegir a nuestro amo, situación que con evidencia no exime ni la existencia del amo ni la del esclavo…

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domingo, 15 de mayo de 2011

Identidad en espejo roto

No es que ya no existan las guerras ni mucho menos, pero el deporte se ha convertido en canal y desahogo de frustraciones , esos deseos de competencia en un mundo siempre tribal, siempre egoísta y competitivo dentro de la especie humana.

Pero en realidad, si bien el deporte es por lo general una sana convivencia que fomenta la interacción, la comprensión de la otredad y por supuesto contrae beneficios a la salud; el deporte en su espectro comercial y profesional, se ha volcado a ser un artilugio más de la industria cultural, de la preservación del estatus quo y la generación de una identidad  malsana para los humanos.

Tal es el caso del futbol en toda la extensión de la palabra; ese paradigma mexicano de supuesta identificación arraigo y pasión desbordada, inentendible desde la óptica de la razón en muchos casos pero claramente evidenciada desde la perspectiva psicosocial del momento.

Ejemplifiquemos: 

Un hombre de escasos recursos, salario apenas superior al mínimo, que lleva una vida bastante promedio, destina unas 60 horas a la semana entre trabajo, deberes y traslados mundanos, apenas tiene tiempo para descansar y su recreación y aspecto lúdico, así como sus reflexiones, procesos de identificación y efímero tiempo individual provocan que la supuesta panacea futbolística aparezca como dionisiaca ayuda para devolverle una pizca de identidad, de interacción y diversión escueta. Esos tres valores se detonan y potencializan cuando el sujeto se ve atraído irremediablemente por algún color en particular ya sean rayas rojas, playera azul, dorada o amarilla.

Lo que prosigue es un enajenamiento lógico y secuencial, es decir, ese sujeto con apenas tiempo para sí y para construir su propia cosmogonía a partir de su verdadera identidad, prefiere reducir esta última a pertenecer a la identidad de millones más, al depositar y atribuir sus frustraciones, miedos, sensaciones, alegrías, esperanzas y fracasos  a un equipo en particular, sometiéndose entonces no sólo a observar y disfrutar un juego cual sería lo aparentemente lógico y admisible; sino que la necesidad impera en el trasfondo cultural, la esquematización y coerción del estatus quo actual, de la economía y estilos de vida creados que delimitan las opciones y de paso la verdadera identidad de cada individuo.



La violencia por supuesto no es ajena a ello, ya que al momento de entregar tu vida a un símbolo, éste al fracasar termina duplicando el terror, la angustia, frustración y dolor de tu vida rutinaria que has trasladado al juego de futbol  irremediablemente.  Es entonces cuando la  violencia en algunos casos logra presentarse con la saña y fuerza que le caracteriza a un sujeto que ya no se ve frustrado por saber que perdió su equipo, sino por saber que perdió él, sus sueños, aspiraciones y necesidades, se personaliza el escudo, se lleva al límite, se genera una frustración que sobrepasa al deporte mismo y que se integra en las arterias de uno, ya es representante de nuestras entrañas.

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viernes, 29 de abril de 2011

La Boda Irreal

Sí, irreal, no ha sido error de dedo. La boda de William y Kate, es efigie de los grandes problemas que vivimos a diario y que se maximizan con un evento que alrededor del mundo causa conmoción por el reconocimiento a seres totalmente ajenos a la realidad de todos nosotros, ¿Será?

La devoción de millones de telespectadores, las interminables filas alrededor de la Abadía de Westminster y la catatonia social en todo el Reino Unido, son paradigmas del porqué en la era postmoderna somos víctimas de la superficialidad, de la vanidad, del egocentrismo, de las reverencias cobardes, de la admiración fatua, morbosa, lacerante, del despilfarro y vituperio político, social y económico.


Si no le gustan los clichés, no me importa, lo reitero… Hay gente que muere de hambre o vive con grandes dificultades económicas a diario mientras que en el Vaticano beatifican con un dispendio irrevocable y en el Reino Unido una boda irreal trata de generar un nacionalismo sensacionalista manteniendo cánones de la Edad Media, elegancia coercitiva, una sátira y burla a todos sus habitantes cuando la “realeza” bien podría sumarse a un esfuerzo por detener bombardeos de la OTAN en Libia…

“Miren, he nacido en cuna de oro, no me comprometo con el país, ustedes me adoran y adorarán por siempre, ¿Por qué? Porque la Industria Cultural es demasiado para ti, para tu vecino y para todos... Tus ojos no pueden escapar y habrás de admirarme porque soy lo que deseas, poder, fama, dinero y elegancia, cuestiones por las que sumerges tu vida a diario y que difícilmente tendrás algún día" 


Lo arcaico de los protocolos de la boda recae en lo ridículo cuando problemas, esos sí reales, podrían encararse con el gasto de la boda. Tanta gente podría verse beneficiada, si sólo se cambiara un punto de vista sobre alabanzas absurdas, pretensiones superficiales, encasillamiento por lo estético y lo banal.
¿Dónde está la gente que vale por su capacidad, que importa por su talento, por su valentía por afrontar los problemas?  Esas personas que encaran la vida con solidaridad, con fuerza trascendental y con el coraje suficiente para vivir mejor no sólo por ellos o para ellos, sino con otros. 

Cuando veo la marcha nupcial de estos dos virtuosos desconocidos para mi persona y analizo que más de  2,000 millones de personas yacen expectantes ante cada gesto, joya, vestido y actitud de otros, veo que esto es reflejo de lo que vivimos a diario cuando criticamos lo que sea del otro, por lo general aspectos frívolos sin intentar confrontar el encuentro con la verdadera esencia del ser.

Qué si se vistió bien, que si actuó de la manera correcta, que si es demasiado joven o anciana, que si no de la realeza, que si los invitados son Billy Joel, Atkinson y los Beckham. Acomplejados diría yo, acomplejados, ciegos y sordos, ¿Qué podríamos criticar a los investigadores de los mass media cuando la mayoría de los receptores siguen siendo entes pasivos?  Sujetos llevados de la mano al infierno de una sociedad neoliberal, al consumo, la frivolidad y sobre todo al alejamiento de los valores de la humanidad, a la comprensión de la verdadera otredad.

Sí señores es una boda irreal porque es incomprensible que con tantos problemas sociales, viremos a observar y admirar lo fácil, a ver  ese mundo que hoy se viste de blanco en pantalla pero se tiñe de rojo en la atalaya.
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domingo, 24 de abril de 2011

Poesía entre vagones

Muchos cuestionarán el programa, la campaña y las intenciones en las que no he de involucrarme mucho; la vida mundial devela siempre intereses de por medio… Pero, el lanzamiento de un programa auditivo llamado “El Sonido de las palabras”, si bien pudiera catalogarse como remiendo de Industria Cultural, es también un acercamiento real a promover en algunos claro, el gusto por la reflexión, las palabras, la sensibilidad y la poesía.


El programa tiene por objeto, reproducir audios con poemas y pensamientos de más de 60 personajes ilustres de la literatura castellana en las estaciones del metro de la Ciudad de México . Imaginar dentro de la pesadumbre de un trayecto en el metro poder escuchar un ápice de inspiración a través de la voz de personajes como Rafael Alberti, Federico García Lorca, Rubén Darío, Alí Chumacero, Octavio Paz, Antonio Gamoneda, Gabriel García Márquez, Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Juan Gelman, Olga Orozco, Pablo Neruda, Nicolás Guillén, Carlos Fuentes y Augusto Monterroso entre otros.

Es cierto, este tipo de dinámicas va difuminando la alta cultura, esa que permanecía prolífica, exhaustiva y reconfortante pero distante de la mayoría… Es cierto, es sólo un acercamiento, pero ¿A caso no valdrá la pena qué niños, jóvenes, adultos y ancianos puedan, a través del goce exquisito de las palabras propiciar un momento de reflexión sobre su entorno, su gente y desde luego  sobre sí mismos?


La Fonoteca, el Gobierno del Distrito Federal y el Servicio Colectivo Metro se unieron para generar algo innovador en el marco de  la celebración del Día del Libro Internacional, vale la pena transitar en el metro aunque usted estimado lector posea coche, no está de más romper con la rutina, conocer otros lares, ahorrar gasolina (qué por cierto volverá a incrementarse) y de paso respirar, aparte de humanidad, un soplo de literatura.

Del 23 al 29 de abril seguramente podrá prescindir del volante y acercarse a su estación más cercana, ésa que sólo usa como referencia de localización geográfica cuando le visitan.

“Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro.”

Octavio Paz (1914-1998) Poeta y ensayista mexicano.
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miércoles, 20 de abril de 2011

El libro de las 2 caras

Otra vez estaba listo para agarrar la pluma (metafóricamente) ya que eso es cosa del pasado, y emprendía la fascinante labor de criticar el sistema de transporte público, en concreto los camiones o dígase coloquialmente “peseros” que deambulan por la ciudad. Sin embargo y a expensas de la inspiración que llegue  en unas cuantas horas para escribir sobre dicho tema, al momento recordé que hablar de las redes sociales, era ya desde hace tiempo una espinita que yacía clavada en mi ser, mimetizada por mi todavía alienación al dichoso “cara-libro” que ha dejado de ser únicamente medio de comunicación como tal, para postrarse como lo que su nombre dicta; un “cara-libro”,“libro con muchas caras”o tan sólo, ¿doblecara?

Todo en alusión a los chismes, a las inseguridades, a las necesidades incomprendidas de la expresión humana, al fascinante mundo del voyeurismo, del exhibicionismo público, de la confusión entre conocidos y amistades, una competencia infatigable por cubrir la distancia con efímeros mensajes intrascendentes en dónde no nos llaman, de cambiar por completo la cosmogonía a través de fotografías en su mayoría artificiales que ya no representan momentos, sino posé, la intención de transmitir una realidad particular, de transmitir una cercanía inexistente o inclusive popularidades que sólo yacen en expectativas de la mente…

Más que un canal de interacción comunicativa cuya intención es directamente proporcional a las palabras que se emiten, esta fascinación por enterarse de la vida de quien inclusive no nos compete y/o importa, es sólo la efigie de que aquellos tiempos del chismógrafo no sólo no han pasado de moda, sino que han escalado generaciones, pues a todos irremediablemente nos pueden enjuiciar de “curiosos”.
La necesidad de expresar a través del “avatar” lo que no somos, y así hacerlo creer a otros, sólo hace cortesana cabida a una mentira consabida, a dialogar entre diplomáticas falacias y así cubrir las inseguridades del otro y el otro las nuestras…
Quien me lea sabrá que caigo en totalmente cierta incongruencia pues sería estúpido pretender lo contrario, yo he sido intencionadamente víctima de esto que ahora escribo. De chatear con gente por facilidad de interacción más que por verdadero gusto al tener la respuesta de cualquiera a un par de dedazos incluyendo el Enter.

Más allá de que el uso de una red social no sea homogéneo y exista quien verdaderamente no caiga en lo que denomino “exacerbamiento del ser gregario”, es lógico abrir ahora mismo el denominado Facebook y así a través de la página de Inicio de Noticias ver postulados sin destinatario, la imperiosa necesidad de prestar atención, de compartir un gusto personal para buscar la aceptación del otro, ¿De quién? De quien sea… y es ahí donde radica mi cuestionamiento. 

Si bien es cierto que todo lo he analizado en las líneas anteriores, es un factor preponderante no sólo en redes sociales sino en la vida diaria de cualquier ente que se haga etiquetar de homo sapiens sapiens en este mundo postmoderno; es vital considerar que el uso de las redes sociales ha demostrado que la preocupación no radica en ser entendido por alguien en particular  sino por una mayoría y técnicamente quien sea…


Este distanciamiento se muestra en ejemplos claros como “Hoy tengo día libre, quien se lanza conmigo por unas chelas”, este paradigma, supongo habitual en sus walls estimados lectores, es en realidad una llamada a quien sea, dónde sea y como sea… Una necesidad trunca de no saber a quién buscar sino sólo encontrar. Prácticamente se convierte Facebook en un burdel de necesidades, en un wall-street de compra y venta de inseguridades.

¿Qué tal las presunciones? “Estoy en tal lugar, a punto de salir a… o aún mejor, presumir frases ajenas, dónde he de admitir es un gusto personal que de vez en vez me doy para compartir mi estado de humor…nuevamente a ¿Quién sea?
El dar a conocer qué hacemos y dónde andamos cada cinco minutos, ¿Será necesario? ¿Qué resta de la privacidad o de la sorpresa en pláticas “en vivo” y en persona cuando ya se han hecho en el cybermundo?
Volviendo a su utilidad ortodoxa, facebook es útil masivamente, en la edificación de eventos, fiestas y reuniones, pero de manera individual… ¿Realmente necesitamos un micrófono facebookero y así explayar nuestras inquietudes, necesidades, miedos y supuestas amistades?

¿Hemos perdido privacidad o es más bien un artilugio psicológico de emitir a través de una pantalla lo que no podemos en vida real?  Y entonces , ¿Este fenómeno en contraparte se vuelve una expresión más sincera pero sin destinatario? ¿Será entonces facebook un oasis de expresión en un mundo cohibido por “el qué dirán”?  ¿Sólo así bajo ese caudal se recata algo de la verdadera esencia del ser contemporáneo?
Lo cierto es que me parece que el “fenómeno Facebook” rebasa por mucho su utilidad como medio de comunicación y devela una apremiante conducta humana condicionada por el llamado “exacerbamiento gregario”, el alejamiento de la realidad táctil, del distanciamiento de una vida fuera de pantalla, de la pérdida de las amistades verdaderas y la creación de imaginarios, que como toda mentira, al repetirse en reiteradas ocasiones podrían volverse realidad…

Sólo analizo, sólo cuestiono, no sé si seré capaz de dimitir yo mismo como usuario y sobre todo no sé si seré capaz una vez fuera (si lo logro), poder interactuar con un mundo que ha decidido respaldar su esencia a través de un libro que muestra una cara que quizás no sea la que buscamos. Más allá de ello, el efecto innegable es el alejamiento de lo cercano y el supuesto acercamiento con lo lejano.
Ahora disculpe usted estimado lector que haya utilizado el mismo medio que satanizo, pero en esta ocasión es evidente que busco ser leído por una mayoría que en su cuantitativa forma busca como en facebook ser leído… por cualquiera.
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lunes, 11 de abril de 2011

¿El Volvo Rojo, al taller?

Ya son reiteradas ocasiones en que al utilizar el famoso Metrobús, cabe resaltar,( brillante y cosmopolita idea de Andrés Manuel López Obrador); un servidor tarda horas en realizar el proceso de ingreso, el traslado y desde luego la llegada a su destino...

Varios factores, algunos sociales, otros normativos y unos más hasta tecnológicos, impiden con detalles insignificantes pero trascendentes, el buen uso de un transporte que beneficia a millones de capitalinos.
Empecemos por una cuestión básica; la recarga de tarjetas de metrobús es una odisea para cualquiera; desde las interminables filas por la insuficiente cantidad de máquinas dispensadoras de tarjetas y de recargas, pasando por el hecho de siempre ceder ante la pretensión de quien no hace fila por haber “olvidado” la tarjeta y espera el “favor” de quien frente a la máquina de recargas, en primera instancia no tendrá inconveniente de prestarla, sin embargo no pensará en la interminable fila de clientes que sí portan su tarjeta de metrobús y ven demorada aún más su transporte, por capricho de quien en un inicio no fue capaz de formarse como los demás y ya en la fila pedir el favor pertinente, situación que sería más ética, más rápida y menos molesta.
Otra situación inadmisible, es el poco mantenimiento a las máquinas de recarga, ya que tardan demasiado en realizar el proceso de compra-venta y en muchos casos, no admiten las monedas, siendo esto un factor itinerante que agrava la poca disponibilidad de máquinas en cada estación. Una mayor cantidad de máquinas, favorecería el flujo ciudadano y por ende menos congestionamientos.
Hablando de éstos, es rotunda la falta de atención policiaca para determinar el máximo número de pasajeros para cada vagón; ya que el seguimiento al número de pasajeros  reducirá los intentos de acoso sexual, robo y tensión entre ciudadanos.  A su vez permitiría una mayor comodidad en el viaje y garantizaría un mejor uso del servicio.
Otro factor determinante para el correcto uso del metrobús, es la frecuencia con la cual pasa por cada estación; se ha perdido la lógica y la secuencia, existen brechas de más de 20 minutos en ocasiones y eso converge en un problema de tránsito, de flujo de personas, así como una disminución en la puntualidad de las mismas.
Más allá de ello, también la falta de coordinación y respeto a los tiempos de los pasajeros podría evitarse con un sistema de información de llegadas y salidas como en muchos trenes alrededor del mundo, sistemas de transporte que dan prioridad al orden para la eficiencia del sistema, un reloj con un aproximado de minutos de tardanza y horarios fijos de llegada modificaría para bien el uso de un transporte que sí permite esa cadencia que otros sistemas de transporte público adolecen.
Para finalizar, la logística que impera en ciertas estaciones es cuestionable, estaciones dónde se detiene el metrobús a “descargar” pasajeros sin un sentido real y dónde adelante tiene un sinnúmero de estaciones que podría continuar antes de llegar a su base que risiblemente tiene el mismo sendero que el metrobús ya vacío, desperdiciándose así un camión completo y causando confusión, ambigüedad y retrasos insólitos que ningún especialista en logística podría constatar como eficiente.
El metrobús es sin dudarlo, una magnífica obra que está reproduciéndose alrededor del Distrito Federal, de una metrópoli que necesita de su “afinación” para mejorar el servicio. A veces creemos que una vez edificada una obra, podemos olvidarla o que la innovación y remodelación es a largo plazo cuando la realidad es que hay un número incontable de opciones para mejorar día con día, mes en mes, la calidad de un servicio que podría ser de un nivel de calidad altísimo, si sólo buscáramos soluciones tecnológicas, culturales, sociales y educativas.
El volvo rojo es una gran opción pero como todo, es perfectible, hagamos consciencia de que las aportaciones urbanas también parten de la voluntad de sus ciudadanos…
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